La terapia individual es un espacio de trabajo personal orientado a comprender el malestar emocional, identificar los factores que lo mantienen y desarrollar recursos para afrontarlo de una manera más saludable.
El proceso terapéutico se adapta a cada persona y suele desarrollarse en distintas fases. En un primer momento, se realiza una evaluación para comprender qué está ocurriendo y cómo se ha llegado a la situación actual. A partir de ahí, se ofrece una devolución de la información, que permite poner en palabras lo que sucede y establecer objetivos de trabajo compartidos.
La intervención terapéutica se centra en abordar las dificultades identificadas, trabajar sobre los patrones emocionales, cognitivos o conductuales implicados y favorecer cambios que resulten significativos en el día a día. Finalmente, cuando el proceso avanza, se presta atención a la prevención de recaídas, reforzando los recursos adquiridos y promoviendo una mayor autonomía.
La terapia individual puede ser de ayuda ante situaciones de ansiedad, tristeza persistente, bloqueos emocionales, dificultades en las relaciones, momentos de cambio vital o cuando simplemente se siente que algo no está bien, aunque no se sepa definir con claridad.
El trabajo se realiza en un entorno confidencial y seguro, con atención psicológica presencial u online, adaptada a las necesidades de cada persona.